Steven Spielberg ha decidido boicotear los juegos olímpicos de Pekín y no acudirá como estaba previsto como consejero artístico. El cineasta, muy afectado por la situación actual de Sudán lamenta el inmobilismo chino y su apoyo al gobierno sudanés, acusado de perpetrar masacres a gran escala en Darfour. Al gobierno oriental no le interesa intervenir, claro, ya que Sudán es un buen abastecedor de petróleo. Spielberg se une en su protesta a George Clooney, Emma Thompson, Mia Farrow, o a premios Nobel de la paz como Desmond Tutu o Shirin Ebadi.
Sudán ha sufrido guerras civiles desde su independencia del reino unido por los años cincuenta. El último estallido de violencia surgió en 2005, con la muerte de un ex-lider rebelde en un accidente aéreo. Desde entonces hay enfrentamientos el gobierno, acusado de favorecer a los islamistas del norte frente a la población negra, y los rebeldes, lo que ha provocado unas 200000 muertes y millones de desplazados. La verdad es que este conflicto lo sigo bastante, sobre todo después de que mi hermano fuera allí en labores humanitarias. Eso me sirvió para concienzarme sobre la situación del país. Tampoco quiero pecar de hipócrita. Hay situaciones de guerra mientras escribo en Afganistán, Argelia, Birmania, Liberia, República Democrática del Congo, Cachemira, Kenia, Indonesia, Chechenia, Colombia y seguramente alguno más que me deje, y no me involucro todo lo que podría para intentar hacer algo al respecto. Se podría decir que que puede hacer un currante de la calle respecto a eso, pero siempre se puede hacer algo.
Ahora bien, volviendo a Spielberg, que es uno de mis realizadores favoritos. Podríamos decir que el acto de Spielberg es muy loable. Pero navegando por ahí me he topado con una página en inglés que no está de acuerdo. Porque el mismo día que el director renunció al cargo, empezaron a emitirse los anuncios de una película que se llama Kung Fu Panda, creada por Dreamworks, unos estudios que pertenecen a Spielberg precisamente. Es una película que se estrenará en junio y que está ambientada en la cultura china, y además el personaje principal es un panda, que es justamente la mascota de las olimpiadas. No cabe duda de que la película va a promocionar de manera indirecta los JJOO. Además está el marketing la comercialización de los productos, juguetes, peluches, etc. que van a ser fabricados en China, así que digamos que hay un pequeño conflicto de intereses. Por un lado te quito pero por el otro te doy. ¿qué pensáis vosotros? ¿Es Spielberg un hipócrita? Podría aparcar la película, con lo que perdería mucho dinero, pero ganaría en cambio mucho en imagen. ¿Es la crítica una sobrada o es justa?
Buffet libre de hombres.
Hace 4 años


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