lunes, 25 de agosto de 2008

L'aventure en vélo (7ª parte)

Te mueves menos que la cintura de un playmobil

-Anónimo


Bueno, nos vamos acercando al final de la historia, que por otra parte ya toca ya, que debéis estar de la bici hasta las narices ya, jeje.

Llegamos a Angers, siguiendo la Loire, donde habíamos previsto visitar el castillo y la catedral. Esos últimos días había estado lloviendo, y teníamos toda la ropa mojada. La lavábamos por la tarde y al día siguiente, evidentemente, no secaba, así que no estábamos de demasiado buen humor. Ponerse unos gallumbos mojados después de secarse tras la ducha... mmmmm... refrescante... La visita al castillo no nos la tomamos con mucha ilusión al principio, pero tenía pinta de ser bastante interesante en circunstancias de moral normales. En especial estuvo bastante bien el enorme tapiz del apocalípsis. Con los comentarios del guía, merece la pena. En la catedral me topé con un grupo de españoles, que la visitaban con una guía francesa que se notaba que no debía haber practicado el castellano desde hace mucho tiempo. Los turistas tenían que ayudarla un poco con el vocabulario, y cuando estaban por dentro, lejos de ella, la ponían a parir.

Seguimos hacia Nantes, donde nos quedamos a dormir en casa de una amiga y estuvimos bebiendo un vino de Jurançon, que no estaba nada mal, y luego a Redon, donde se nos uniría para los últimos días Marie, una amiga de Anne que nos pegó una cancioncilla. Al parecer la canción se la había enseñado Anne, y viene a decir que en Bretaña llueve todos los días y encima huele a "pueblo". Todavía hoy sigo tatareando la cancioncilla. Con ella recorrimos la parte sur de la región hasta llegar a Quiberon, donde cogimos un barco a Belle-Île, que es donde vivía la chica que habíamos conocido cerca de los Alpes. Era la primera vez que montaba en un barco más o menos grande, y las chicas bromeaban diciendo que igual me mareaba, que no me anduviera levantando tanto. De todas formas, para la ida, me puse en plan guay modo yo-no-me-marearía-ni-en-un-transbordador-de-la-nasa y salió bien. La chica nos fue a buscar al puerto y nos indicaron el camino a su casa. Ella venía en coche, y nosotras la seguíamos en bici. O al menos eso intentábamos, porque en un momento dado había una cuesta empinada y ahí la perdimos un rato... muy simpática ella... pero al final encontramos la casa. En la región son casi todas iguales, siguiendo el corte típico, con dos chimeneas, y la suya no estaba nada mal. Nos quedamos a dormir allí y al día siguiente recorrimos la isla.

En la Bretaña hay un dicho que dice que hace buen tiempo varias veces al día. Pudimos comprobarlo de primera mano. Amaneció el día completamente despejado, pero con un viento endiablado, que hacía que las nubes se movierán por el cielo como si fueran las hojas secas en invierno. En un momento hacía un sol abrasador y a los cinco minutos llovía torrencialmente, para volver a hacer sol casi inmediatamente. La población de la isla, como no podía ser de otra forma en verano se componía en un 85% de turistas (ingleses) y una minoría de población local.

Estuvo bastante simpático el faro, que debía tener una altura de un piso décimo, con 213 escalones. Desde arriba no se podía ver gran cosa porque había muchas nubes y bruma, por la humedad, pero lo más gracioso era Anne, que después de subir se quedó agarrada a un saliente sin atreverse a dar un paso durante un buen rato, por el vértigo que le entró.

Había una especie de pequeño cabo, donde más soplaba el viento, en el que rompían las olas salvajemente, y se creaba una especie de espumilla que parecía algodón (de hecho se llama puerto algodón), pero el viento además arrastraba toda esa espumilla, y si te quedabas en el borde recibías una lluvía de trozos amarillentos que dejaban mancha. Y unas manchas amarillentas en el chubasquero... no sé, me recordaban otras cosas. Los padres de la chica en casa de la cual nos quedaban no sé que pensarían cuando nos vieron al entrar, jejeje.

Al día siguiente volvimos a coger el barco, para volver, y Anne se puso fatal, mareada, y me decía que le resultaba irónico que se marease ella cuando me habían dicho a la vuelta que me iba a marear. Yo seguía en mi plan "guay", hasta que al cabo de un rato empecé a notar ciertas molestias, como que la cabeza me dolía un poco. Anne seguía a su rollo, sentada con los ojos cerrados, pero yo me ponía cada vez peor y peor, así que disimulando un poco, como que iba a hacer fotos, me puse en la barandilla mirando al viento, que parecía que me mareaba menos y aguanté ahí todo el resto del viaje.

Y finalmente hicimos nuestra última etapa, hasta un pueblo cerca de Vannes donde vivían más primos y tíos de Anne. Para animar la cosa, hicimos una carrerilla los últimos km. Marie no quería cansarse, pero Anne y yo hicimos un sprint final. Nos acercábamos al pueblo, que estaba en una pequeña cuesta, e ibamos ahí dándolo todo... un último esfuerzo y... ¡plop! psssssssshh. De alguna forma la rueda delantera de Anne había reventado. La válvula salió disparada y se perdió entre los árboles que estaban tras la cuneta. Pero por suerte esto pasó a 15 metros de la casa de los tíos.

Los tíos, que tenían tres hijas y un hijo más pequeño, fueron con los que más me prestó quedarme. El padre era un profesor que canta en un grupo bretón y la madre era algo así como monitora de niños, y los hijos super majos.

Con las dos hijas mayores fuimos al festival del fin del mundo, en finisterre, ese fin de semana. Ellas, una amiga de ellas, Anne y yo, con la tienda de campaña a cuestas. La verdad es que de los grupos que tocaban no conocíamos ni Anne ni yo ninguno, y aguantar el festival durante tres días, después de la kilometrada que nos habíamos metido, como que costaba un poco, y el ambiente festivalero, con los matices olfativos típicos de meadas/vomitadas/heces más el barro y la lluvia nos cansaba un poco. Aguantamos estoicamente todo el fin de semana y volvimos a casa de los tíos, a pasar los tres últimos días y a hacer el vago en la medida de lo posible.

(continuará)

4 comentarios:

J. dijo...

Has hecho trampa al coger el barco..:-P por lo menos cuando seas rico y famoso sabemos que no te comprarás un yate..por los mareos ;-P

¿qué cancioncilla? seguro que está en youtube como te despistes..

besos

Phoenix dijo...

Jajajaja...los barcos están de actualidad ;-P
Fue una buena táctica la de la barandilla...tomo nota.

Yo,después del humor que se me puso este verano en el viaje a Barna,no sé cómo reaccionaría en una aventura como esta en general.
Pero sí sé que estaría al borde de matar a alguien si tuviera que ponerme la ropa mojada más de dos días...así que es otro motivo para darte mérito.

Besoo

Anónimo dijo...

joder vaya aventura qte has montao no??? siempre kise hacer algo asi, xo nunca me pongo :S

y gracias por pasarte, me animasteis un poco entre todos jeje :)

Tarn dijo...

No está en youtube, no es un grupo muy conocido, que digamos. Tampoco en deezer, ni ningún sitio así. La canción está en la página web sin embargo, abajo del todo