domingo, 24 de agosto de 2008

L'aventure en vélo (6ª parte)

La bicicleta, sin duda, debería ser siempre el vehículo de los novelistas y los poetas.

-Christopher Morley


Después de encontrar de nuevo el camino para seguir río abajo, nos dirigimos al château de Chambord. El dominio que rodea al edificio es enorme, con un bosque y varias sendas para recorrerlo, y carreteras en línea recta desde las que se puede ver Chambord desde una distancia considerable ya. Estaba lleno de turistas, para variar, y además era la hora de comer. Nosotros llevábamos nuestro almuerzo en las alforjas, que como todos los días consistía en un bocadillo de jamón/paté/embutido con tomates y la mitad de un queso de turno -entre los dos nos comiamos el queso entero porque con el calor, si dejábamos algo, aquello olía que alimentaba.

Después de comer atamos las bicicletas a un árbol y entramos. Paralelamente a la visita, con su historia y todo lo demás, había una exposición bastante simpática de los turistas y de la imagen de Chambord en la publicidad. El nombre al parecer se ha utilizado para infinidad de productos, para darle una imagen de lujo; desde chocholates hasta una aspiradora. Y luego la otra exposición criticaba a los turistas, calificándolos de esa masa humana que no hace más que hacerse fotos con el monumento de turno de fondo, para demostrar que ha estado allí, y que compra las cosas más inútiles posibles, como las cucharillas para el café con la inscripción o la imagen del lugar visitado y que está claro que no se va a usar nunca.

Después de Chambord vino la ciudad de Blois, pero la visita al château no nos convencía y decidimos seguir hacia Amboise, donde visitamos el Clos Lucé, que es el último lugar en el que vivió Leonardo Da Vinci, antes de morir en 1519. El edificio está lleno de cuadros con frases suyas y todo tipo de utensilios cotidianos. (¡el rodillo que se utilizaba en la cocina de Leonardo!¡guau!). Lo que estaba bien -dejando a un lado el precio, bastante elevado- era el parque que rodeaba el edificio, con algunos de sus artilugios fabricados a escala real y en exposición para disfrute de la gente, que los podía tocar y manipular.

Cerca de Tours teníamos un amigo, o lo que es lo mismo, casa para quedarnos, así que nos metimos allí como el que no quiere la cosa -el hermano no estaba nada mal, por cierto-, y nos llevó a jugar a un láser game, que es como el paintball pero con pistolas láser, y en los que cada uno lleva una especie de coraza con sensores, para cada impacto. Nos juntamos 15 personas, entre los padres, amigos y primos, y era bastante divertido. Mis víctimas preferidas eran el padre y Anne, que siempre estaban a la vista, medio despistados. Dentro de la sala, que era como una discoteca oscura con paredes, hacía muchísimo calor, y acabamos todos con una sudada de espanto.

Por otra parte, Tours es una ciudad realmente bella y super animada, con una zona de bares llena hasta arriba de gente y mucho ambiente. Había casi tanto ambiente como cuando hay fiestas por aquí.

Seguiríamos nuestro camino para visitar Chenonceaux y la abadía de Fontevrau, donde yace, entre otros, Ricardo Corazón de León, su padre y sus respectivas mujeres, para acabar dirigiéndonos hacía Angers.

(continuará)

3 comentarios:

Phoenix dijo...

Y sigue la aventura =)

Yo,desde la mudanza,no quiero saber nada más de cosas inútiles que ocupan espacio,tipo souvenirs de viaje...
Ya le he dicho a mi madre que estas Navidades me regale comida,que algo me dice que este trimestre voy a adelgazar =S

¡Quiero jugar al láser game! ;-P

Besooo

J. dijo...

el queso francés, cuanto peor huela, más alimenta XDD

me ha encantado el reflejo de los turistas en el castillo que visitasteis, tiene pinta de ser interesante y de hacerte reflexionar.

otra cosa que se destaca, como dice Perez Reverte en algún artículo, es que en Francia, se "visita" todo, es decir, la casa donde pasó un día menganito,o la mesa donde escribió otra cosa zutanito. En España por contra, estas cosas se obvian, de hecho sólo se visitan lugares donde haya trascendencia histórica, ya que por ejemplo sí que existe la casa donde nació Cervantes pero donde está enterrado se pudren del asco..

en otro orden de cosas, me has metido en las venas ganas de jugar al laser game, hace tiempo que no lo hago (cuesta reunir peña para hacerlo, y prefiero jugar con conocidos en mi equipo)..

nada, si venis a Madrid, Phoenix (que viene seguro) y tu, nos vamos de laser game!!

besos

Wolfie dijo...

Uoh, siempre he tenido ganas de jugar a lo de las pistolas laser XD 15 personas debe de ser la ostia.