martes, 19 de agosto de 2008

L'aventure en vélo (2ª parte)

La vida es como montar en bicicleta, para conservar el equilibrio debes estar en movimiento.

-Albert Einstein.













Después de despedirnos por última vez del río Tarn, continuamos montaña arriba hasta coronar el col y seguimos hasta una ciudad que se llama Génolhac, donde nos quedamos en uno de los peores camping en los que hemos estado. Eso si, muy barato, pero no me extraña. El emplazamiento era lo peor, y los baños bastante cutres. A mi lo de los wc que consisten en un agujero en el suelo, como que no me convencen. Además son super incómodos. ¿Cómo se supone que debes utilizarlos? Seguimos por el parque nacional de las cevennes hasta llegar a Vallon Pont D'arc, para hacer las gargantas del río Ardèche, muy turísticas, y donde una marea humana de holandeses y belgas pasan sus vacaciones. Tuvimos problemas para encontrar un sitio para dormir, y además los precios eran bastante altos, pero al final dimos con un camping "a la granja" que estaba bastante bien. Consistía en una casa con un prado amplio y unos baños instalados en una esquina. Cuando llegamos había que picar a un timbre en la casa. Al rato, cuando ya pensábamos que no había nadie, salió el dueño al balcón, un señor gordo de gafas y sin camiseta. No había casi nadie en el camping, pero no nos debió de ver muy serios o muy limpios o algo y nos dijo que no estaba seguro de que quedasen plazas libres, una mentira como una casa, porque en el prado había apenas 3 tiendas, y espacio más que de sobra. Al rato bajó la mujer, que habló con nosotros y parece ser que pasamos el test para quedarnos. Una señora bastante simpática, que nos doró un poco la pastilla por ir en bici y nos dijo que toda la gente tenía que desplazarse así.

Al día siguiente, para evitar todos los turistas nos levantamos a las 6 de la mañana, y la verdad es que mereció la pena. Unas vistas increíbles, en plena naturaleza, sin ninguna persona al alcance de la mirada ni nadie bajando el río en kayac. El único sonido que se oía era el de los pájaros. Mientras subíamos por una cuesta nos encontramos con unas cabras, luchando en medio de la carretera. No sabíamos muy bien que hacer, porque parecía que la cosa era un poco violenta y la posibilidad de pasar al lado y recibir una embestida no nos atraía demasiado. Anne estaba un poco asustada, ya que poco a poco parecía que se iban acercando, pero al final pasamos despacito al lado de ellas y ni se inmutaron, siguieron a lo suyo. Y poco a poco nos aproximamos a Avignon.

(continuará)

6 comentarios:

J. dijo...

hola!

eso del derecho de admisión francés es un poco raro..en los bares yo recuerdo que nos hacían esperar, como si tuviese que salir gente para que cupieramos, y luego entrabas y estaba completamente vacío..en fin..

lo de las cabras es muy gracioso..lo más seguro que os tengan más miedo ellas a vosotros que vosotros a ellas..

esperamos crónica de Avignon

besos

Anónimo dijo...

Pues a mí... me duelen ya las piernas... jajajaja.

No sería capaz de hacer un viaje así.

Besos.

Anónimo dijo...

Por cierto... ¡¡qué bonitos paisajes!!

Besos.

Tarn dijo...

Si, no sé, fue un poco raro. Además que en ese momento habló ella, así que pasábamos por franceses los dos. Igual nos vio jóvenes y pensó que ibamos a hacer ruido, no sé, era bastante mayor él.

J. dijo...

acabo de ver a las cabras XDD

vale, impresionan un poco, pero...vosotros vais en bici, y teneis prioridad..las cabras francesas respetan mucho el code routière :-P

bisous

PD:ya te he oido hablando en francés..

Tarn dijo...

Bueno, ahí no se me entiende muy bien, pero mi pronunciación es bastante mejor XD. sería el esfuerzo ;P