sábado, 28 de febrero de 2009

Do it yourself

Llevaba varios días rondándome la idea de comprar una mesa para la habitación y al final me acerqué a Ikea a ver que encontraba. El Ikea de aquí está a las afueras, en el complejo comercial en el que también hay unos cines, tiendas y el Mcdonalds en el cual trabajé cuando era más mozo durante cerca de un año. El Ikea está lo que se dice al lado del restaurante, pero a pesar de ello no me había acercado nunca. De hecho, nunca había estado en un Ikea. Si si, a pesar de toda la publicidad y todo nunca había estado en una tienda de la famosa empresa sueca. Era territorio virgen para mi. Así que voy a relatar la primera vez...

Nada más entrar me asaltó una chica que me ofreció un lápiz y un papel, para que pudiera anotar en el folleto lo que considerara oportuno o lo que había visto. Al entrar había que seguir un recorrido claramente hecho para que te líes y acabes comprando cualquier cosa que no necesites., desde cubiertos hasta un maravilloso paragüero supermegaútil. Yo tenía un folleto y había visto una mesa barata en plan "Hágalo usted mismo", así que más o menos iba ya a tiro fijo. Pero claro, vas pasando por secciones y secciones y está todo tan barato... Así que me compré una lámpara para la mesa y su respectiva bombilla, que curiosamente era más cara que propia lámpara. Estuve a punto de comprar también una planta, para darle un toque verde a la mesa, pero me contuve. Más que nada porque entre la mesa y la lámpara no iba a tener manos para llevármela. Llegué al almacén y me hice con la mesa que había visto en el folleto, o lo que es lo mismo, un tablero y cuatro patas, cada una de ellas a 2,5€.


Así que me planté en casa con todo el equipo dispuesto a poner en práctica mis habilidades de montaje. No parecía muy difícil; había cinco agujeros para cada pata en la mesa, cuatro arandelas, los tornillos y las patas propiamente dichas. Pues fíjate que no era tan fácil. Había que desenroscar las arandelas, y había una que estaba tan apretada que al hacer fuerza para aflojarla dejé un cacho de piel del dedo. Y luego había que atornillar las patas, claro. Resultó que los tornillos eran un poco grandes para los agujeros que estaban hechos en el tablero. Así que, o bien tenías una taladradora con el accesorio para atornillar, que no era mi caso, o bien te dejabas las manos haciendo fuerza para meter los tornillos, método que seguí yo, claro. El primer tornillo, con un poco de esfuerzo acabó en su lugar. Uno, que tienes su orgullo y amor propio, pues sigue palante y pone todo su empeño. Pero claro, eran veinte. Al tercero ya estaba sudando a chorros y cansado de hacer fuerza, así que al final me conformé con poner dos tornillos por pata, que son más que suficientes. Así, contento con el resultado final, fui a coger la lámpara, que estaba envuelta en un plástico y para mi sorpresa también había que montarla. Pues bien, también tenía su truco, porque había que meter el cable por unas anillas de plástico para fijarlo y digamos que no quedaba mucho espacio para pasarlo.


Al final ha quedado bastante bien y me ha servido para poner un poco más de orden en la habitación, y solo por unos 30 euros, así que baratillo.

10 comentarios:

Bruto dijo...

Odio IKea, sólo he ido una vez y me pareció lo peor, y luego resulta que vas a casas de gente y todo el mundo tiene lo mismo: las mismas cocinas, los mismos muebles de salón ¡qué horror! Ikea ha anulado nuestra individualidad, ahora vivimos en un catálago.

Winnie dijo...

A ver...yo creo que Ikea es un invento bueno, pero tiene en mi opinión sus inconvenientes como todo...en la situación que te has visto tú rodeado de partes por montar nos hemos visto todos...al final salimos airosos...Bueno pues ya has tenido tu primera vez...Besos.

Stultifer dijo...

El fallo de Ikea es que en el kit de lo que compras deberían incluir un botiquín para rozaduras, ampollas, torceduras de muñeca y cortes varios. Por lo demás, todo muy bien. Lo último que compré fue una lámpara de pie, de cuyo nombre no me acuerdo, por 6 euros (bombilla aparte por 10 euros), que ya desapareció de su primera ubicación. Si vas antes de las 10 te invitan a desayunar.

Anónimo dijo...

Primero te felicito por tanto talento, pues yo con mis torpes manos jamás podría haber hecho lo que hiciste, luego te cuento que aquí en Argentina, está la cadena norteamericana Easy, que es similar a lo que vos contás, con la diferencia que es todo carísimo y obviamente lo tenés que armar vos.

Un abrazo.

PD: Cuando puedas y tengas ganas obviamente, te invito a mi blog.

Sefo dijo...

Yo me hubiese desmoralizado, le habría dejado solo una pata a la mesa y me abandonaría a la bebida xD.

Christian Ingebrethsen dijo...

Por esa misma razón sólo compro en Ikea cosas que no necesitan ser montadas, y es curioso porque el bricolaje se me da bien pero por otra parte me parece un supremo coñazo.

Besos.

Rem dijo...

Estoy con stultifer, como en esta casa vivimos la gata mi compañera y yo, al ser yo el hombre es a quien le toca montar lod dichosos muebles de ikea... la ultima mesa que monté me arañó toda la espalda. Tsk

Ferendus dijo...

la próxima vez..¡¡¡llamame para montarlo!!

yo veo el ikea como un paraiso del kinder sorpresa, no sé si me explico..

los kinder sorpresa tenían dentro siempre algo para montar, y si me salía figurita me encantaba montarla..y creo que Ikea tira un poco de ese deseo latente de mucha gente de construir cosas!!

es un mega puzzle!!

:D

mytemptation dijo...

...has sufrido los mismos efectos secundarios que yo, sudores y gota gorda... menos mal que mis necesidades decorativas son de ciento en viento y prefiero poner el esfuercillo en otras cosas... bss

Anónimo dijo...

Ya te avisaré para que me ayudes con el montaje de una librería... y de... bueno, mejor que me ayudes... ya tge ayudo yo... venga, va, te invito a un sandwich... que no se diga...

¡¡Mozooooo!! Una Mcbacon con doble de pepinillo... ¿O era pepino? no sé...

besos.
muchos.