domingo, 2 de marzo de 2008

Spaguettis y arroz

Domingo en esta ciudad-pueblo: casi nada que hacer y todo cerrado. Amaneció lloviendo, pero poco a poco el sol se fue haciendo un huequecito entre las nubes y acabó abriendo, con lo que me he cogido la bicicleta y me he recorrido algunos pueblos del sur de la ciudad, cámara de fotos en mano. Y como siempre, he hecho tropecientas, que pasan a reducir un poco más el espacio de mi disco duro. Y es que desde que compré la cámara, allá por junio o julio, ya van más de dos mil. La lástima es que he salido tarde de casa, y no he podido llegar muy lejos para evitar la puesta de sol y tener que volver en la semi-oscuridad.

Pero bueno, de lo que iba a hablar hoy es de otra cosa. ¿Qué hacen un chino, un brasileño y un español un viernes por la noche? Pues cenar e ir a tomar cervezas. Lo normal, vamos. Fuimos a casa de Río, el brasileño, y cenamos una raclette, que consiste en, por un lado, cocer patatas y freir o poner a la brasa embutidos, y por el otro fundir queso para luego verterlo encima de las patatas. El nombre viene del queso, que está hecho de leche de vaca y en un principio era de origen suizo, aunque ahora ya lo hacen en bastantes sitios de Francia y seguramente por algún sitio más.

Me gusta bastante comer con amigos y compañeros de aquí. No solo por la compañía, sino también porque al comer con más gente comes de verdad. Es decir, te preocupas de hacer la cena y cocinar como Dios (o Alá, Zeus, FSM, etc.) manda. Porque no sé si os pasa a vosotros, queridos lectores, pero cuando tengo que hacer la comida/cena para mi solo, como que te da pereza, o no tienes ganas o te conformas con cualquier cosa. No me apetece pasarme una hora cocinando algo, sino estar el mínimo tiempo posible y comer lo que sea. Así es como ha habido algún día que he comido arroz nature (o sea, a palo seco), o las innumerables noches que he cenado spaguettis (que tienen todas las papeletas de convertirse en la cena de esta noche). Las deficiencias nutritivas las compenso los días que como en la cantina de la universidad, buscando siempre el pescado y las verduras. Y menos mal, porque sino igual acababa con anemia por falta de hierro o vitaminas, jejeje.

Además está el hecho de que uno es estudiante, y las becas, que varían de una universidad a otra en España, no son precisamente el Dorado. Así que uno va al supermercado y no compra precisamente salmón ahumado. Por suerte hay una marca, que española #1 y yo hemos bautizado euro sonriente, que tiene todo tipo de productos, desde el palo de una escoba hasta guisantes, y que es muy barata, con una calidad aceptable.'euro

'euro'euro
Luego está la carne. Aquí filetes de ternera, de lomo, etc. no son muy habituales. Los hay, sí, pero son caros, no tienen pinta de ser demasiado frescos y no los compra mucha gente. Lo que más hay es steak haché, que es carne picada comprimida en forma de hamburguesa, más o menos. En la cantina, por ejemplo, no te vas a encontrar nunca con un escalope o un filete, te vas a encontrar con un steak de estos. O con pollo, que está siempre muy poco hecho. La pena es que no puedo hacerlo yo en casa, asado, porque no tengo horno. El pescado por lo general está bastante bien, ahí no hay queja. Y de verduras, legumbres y eso tampoco.

También está la famosa moutarde (mostaza) de Dijon, que no sé si es solo en donde estoy yo o es en toda Francia, pero se lo echan a todo. Tiene un sabor muy fuerte, que a mi me recuerda a colonia. Pero solo a mí, al parecer. Con el resto de la gente con la que he hablado dice que sí, que tiene un sabor muy fuerte, pero no saben de donde me saco yo el sabor a colonia. Tampoco es que me haya probado yo nunca la colonia, pero no sé, hay una cierta relación entre el sentido del olfato y el gusto, y a mi me recuerda a colonia, que queréis que os diga, jeje.

Llegamos al alcohol. En una nevera que se precie en la residencia no puede faltar cerveza. Es un poco más cara que en España, aunque siempre te encuentras marcas mucho más baratas, que más que cerveza es más bien una especie de gaseosa rancia, y para beber cerveza chunga ya está el bar-discoteca. Y como no, también hay vino, de todo tipo de variedades y precios. Así que cuando hace falta, substituir la cerveza por el vino es una opción bastante atractiva. Pero lo mejor que me he encontrado es... ¡un brik de vino español! De hecho las dos mayores peonzas que me pillado aquí han sido con una sangría cuyo ingrediente especial era este fabuloso caldo, que ya solo con el envase desbordaba encanto por los cuatro costados. Si es que como lo de casa...'el

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