domingo, 1 de noviembre de 2009

Corre que muerden

Otro fin de semana que pasa casi corriendo. Desde que empecé las prácticas el tiempo se me pasa volando. El hecho de no tener apenas tiempo libre por semana se nota mucho. Y con todo esto ya están más cercas las navidades, época del año que como alguna vez he comentado por aquí está marcada en rojo en mi calendario. Marcada en rojo porque son fechas que me gustaría evitar a toda costa, por la reunión artificial de toda la familia. Y eso que últimamente, después de todo lo que ha pasado, parece que todos se llevan algo mejor. Pero bueno, a saber. Siempre se llega con la incertidumbre de qué pasará. La técnica de meter algún amigo en casa funcionó siempre bastante bien, como cuando vino Fa hace dos años. De todas formas, intentaré marcharme a algún sitio -si mi economía me lo permite- en nochevieja. Las posibilidades son Francia (aunque el año pasado fue un poco decepcionante), Madrid y Ciudad Real. O quedarme en casa, claro.

Pero me estoy yendo por las ramas. Iba a hablar de anoche. Echo de menos salir con alguna de mis amigas con las que realmente salía a divertirme y a hacer n'importe quoi. A bailar, hacer el chorras, meternos en un bar de ambiente sin ninguna cara larga, etc. Ayer, de buenas a primeras metí a un par de amigos en un local donde nos recibió una drag queen (que más tarde casi se rompe una pierna subiéndose a una especie de tarima). Uno de ellos ya se quedó medio flipando y casi se para en mitad del bar para dar la vuelta. Es la misma historia de siempre, una especie de miedo a que les entre algún tío, o que le vea alguien conocido y piense que es gay. Tomamos la primera allí y nos marchamos a los bares de siempre. Pero a última hora pasamos por delante de otro y nos quedamos en la puerta. Había que pagar y la gente no estaba por la labor. Así que simplemente nos quedamos allí en la calle al lado del bar hablando. Mientras tanto, como estabamos al lado de la puerta, salían gays y lesbianas -y algún hetero me imagino-, pero gente con bastante pluma en general. Además siendo Halloween, pues más todavía. Uno de mis amigos, el que se quedó casi flipando con la drag, casi no hablaba. Estaba hablando con el otro, y de repente el primero dice "Vámonos de aquí, que estoy sufriendo mucho". Como nos conocemos, me lo tomé a risa, porque sé lo que hay y sé que hay gente a la que le cuesta mucho cambiar o aceptar ciertas cosas todavía. Pero eso no quita que me quedara a cuadros. No sé, a veces echo de menos quizá tener algún amigo gay con el que salir sin tapujos y no tener que ver caras largas.

La canción del otoño :P

5 comentarios:

Bruto dijo...

Al menos puedes salir con alguien allí donde vives cuando llega el fin de semana.

Anónimo dijo...

Bueno... si que le afectan esas compañías a ese amigo tuyo...
Me imagino que eso será poco a poco... no sé.

O a lo mejor es que alguna vez le dio vueltas a la cabeza y esos sitios se lo recuerda...

en fin. paciencia.

besos.

Stultifer dijo...

Soy fan de Esteman y de la canción No te metas en mi faceboock.

Bo Tare dijo...

Hola
Pues te un poquito de "bajona" como dicen por ahí. A mí también me ha pasado, aunque con las personas que he entrado a estos sitios aunque digan ciertas cosas, puedes estar allí dentro sin problema alguno. Pero bueno es tu amigo, y es así. Qué le vas a hacer... puede que lo acabe comprendiendo, o puede que nunca
A mí también me gustaría tener un amigo gay, sí. Saliese con él o no.
Un saludo

Christian Ingebrethsen dijo...

Joder con tu amigo, aunque bueno, casi todos mis amigos son heteros pero son muy tolerantes, lo que pasa es que normalmente cuando salgo por el ambiente lo hago con otros gays.

Besos.