sábado, 17 de octubre de 2009

...presente...

El otro día hacía un post sobre los amores -no correspondidos- del pasado. En él no hablaba del francés interesante, pero bueno, como creo que ya he hablado de él bastante en el pasado, no lo he comentado. En el de hoy hablaré del presente. O más concretamente del presente perfecto.

Hace ya algunos meses, allá por marzo, coincidía en clase con un chaval un poco peculiar. Me había percatado de él por primera vez cuando ante una gracia de la profesora de turno él respondió con una sonora carcajada. El caso es que el chico era mono. Con barba de unos días, moreno, pelo corto y bastante bajito. Y yo me fijé en él. Pasados unos días se metió por casualidad en mi grupo de prácticas, ya que era necesario ser cuatro personas. Ese mismo día, empecé a hablar con el por el messenger. Al principio sobre los trabajos que teníamos que hacer, para organizarnos. Pero hablando salió el tema de que se iba a ir de erasmus para el siguiente curso, y como yo ya había ido pues siguió la conversación. La conversación siguió después por temas de lo más variopintos. Y día tras día, durante dos semanas, hablábamos todas las noches. A esas alturas yo ya le había dejado caer que era gay, pero él no me decía nada, hecho que a mí me confundía un poco. Al cabo de esas dos semanas decidí preguntárselo, vía msn:

-¿Puedo hacerte una pregunta personal?
-Mmmm, creo que sé lo que me quieres preguntar, pero prefiero que me lo preguntes en persona.

Así que al día siguiente se lo pregunté en persona. Y me dijo que sí, que era gay, pero que no me había dicho nada porque él había salido con una chica de clase (y yo también, casualidades de la vida). Y al final del día nos besamos. Un beso bastante inocente. Al día siguiente volvimos a quedar y ahí ya digamos que se nos fue la mano, llegando a casa, sobre todo él, llenos de barro. La historia siguió, quedábamos para tomar algo, nos veíamos en clase, y si había alguna casa libre el fin de semana aprovechábamos. La relación tuvo sus momentos y finalmente, llegó el verano. El tenía unos viajes planeados y le vi bastante poco, salvo en un viaje en bici que habíamos preparado por la región. El verano se acabó y llegó el momento de que se marchase al extranjero con la beca. Ahí hubo una despedida, pero a día de hoy seguimos juntos.

Pero a partir de ahí, el tema seguirá en otro post.

8 comentarios:

Bruto dijo...

Eres un chico con suerte, que no se te olvide. Si fuera capaz de sentri algo tan horrible como la envidia, la habría sentido leyéndote, pero lo único que me has causado es una alegría inemnsa por ti, por lo que tienes y el mar de sentimientos que destila lo que has contado. ¡Cuídalo!

Christian Ingebrethsen dijo...

Yo ya conocía la historia :P pero me alegro un montón de que a pesar de la distancia siga adelante, yo no fui tan valiente de continuar cuando me encontré en esa tesitura.

Anónimo dijo...

Me alegro por ti. que seas muy feliz y que ese momento te dure toda la vida.

Un beso cielo

Tanais dijo...

Bonita historia! espero que seais muy felices! ya seguiras contandonos

Anónimo dijo...

Disculpa el modo adolescente de decirlo pero qué requetebonico!

Phoenix dijo...

Qué bonita historia,les surgió todo de una manera tan natural...qué suerte.

Oye,que muchas gracias por espolearme a actualizar ^^

Besoo

Anónimo dijo...

Queridito Tarn, en respuesta a lo que has puesto en mi blog decir que tienes toda la razón. Realmente nos conformamos con pensar que las aportaciones que mandemos llegarán, pero un porcentaje muy bajo llega realmente a su destino. Por desgracia, el mundo cuenta con las suficientes existencias, de sobra (según un estudio reciente) para acabar con el hambre en el mundo. Y digo por desgracia porque esas existencias, a pesar de existir (valga la redundancia), nunca se aportarán al tercer mundo. Por otra parte, muchas cosas podrían hacer los poderosos para acabar con las guerras existentes que están pasando precisamente en África, uno de los países más necesitados. Para eso queremos a políticos, a curas, reyes y toda la pesca, para girar la cara a otro lado.

Cuanto más avancemos más egoístas seremos. No obstante, en mí existe al menos una pizca de lucecilla. Confío demasiado en la humanidad, jeje.


(Perdón por la parrafada)

Anónimo dijo...

¡¡québonito lo del barro!! jijijijiji.

Sigo con el futuro...

besos.